Caso Ruta 19: la noche en que una ruta cordobesa “se tragó” 15 kilómetros

La madrugada del 27 de diciembre de 1978, la Ruta Nacional 19 era lo de siempre: asfalto angosto, camiones pesados y esa oscuridad de campo que solo rompen los faros y alguna radio encendida para espantar el sueño. Nada que se saliera del guion.

Hasta que, literalmente, el guion se cortó.

Tres trabajadores de la Empresa Provincial de Energía de Córdoba (EPEC) —Severino Brunetto, su hijo Daniel y Orlando Carrizo— salieron de San Francisco rumbo a Córdoba capital. Sabían de memoria cada curva, cada puente, cada referencia. Sin embargo, aquella noche, el mapa hizo algo que los mapas no hacen: borró de un plumazo unos 15 kilómetros de ruta… y les puso delante un objeto luminoso flotando sobre el campo.

Casi medio siglo después, el expediente interno que recogió su testimonio salió a la luz. Y lo que era “el cuento de los tres de EPEC” pasó a ser uno de los casos ufológicos mejor documentados de Argentina. infobae+1


Ficha rápida del Caso EPEC / Ruta 19

  • Fecha: 27 de diciembre de 1978

  • Hora aproximada: 4:20 de la madrugada

  • Lugar: Ruta Nacional 19, tramo Arroyito – Tránsito (provincia de Córdoba, Argentina)

  • Protagonistas:

    • Severino Brunetto (EPEC)

    • Daniel Brunetto (EPEC)

    • Orlando Carrizo (conductor de EPEC)

  • Hechos clave:

    • “Salto” de unos 15 km entre Arroyito y Tránsito, sin recuerdo del trayecto intermedio

    • Observación de un objeto luminoso con bruma rojiza y “ventanillas” al costado de la ruta

    • Fogonazo de luz que deja momentáneamente cegados a varios camioneros

  • Estado actual: Caso desclasificado, con testimonios e informes internos de EPEC disponibles gracias a CEFORA (Comisión de Estudio del Fenómeno OVNI de la República Argentina). noticiero9.com.ar+2Villa María VIVO+2


1. Una madrugada cualquiera en la Ruta 19

Los tres hombres salieron de San Francisco en la madrugada, a bordo de un camión de EPEC que llevaba sobre la caja un rastrojero. No era un viaje de aventura: era trabajo. Trasladar un vehículo de servicio desde una delegación hasta otra, siguiendo una ruta que conocían de memoria: Arroyito, el puente sobre el río Segundo, frigorífico Rivarola, Santiago Temple, Tránsito.

Dentro del camión, la dinámica era la de cualquier turno nocturno: conversación intermitente, cansancio acumulado, ese silencio raro que solo se escucha en la ruta cuando el reloj pasa de las tres de la mañana.

Al dejar atrás Arroyito, vieron venir de frente un auto con las luces altas. Orlando Carrizo hizo lo que haría cualquier conductor en una carretera oscura: respondió con un cambio de luces, subiendo la intensidad de sus propios faros para “avisar” al otro vehículo.

En teoría, la escena siguiente debía ser el puente, el frigorífico, alguna curva conocida.

En la práctica, lo que vino fue un corte en blanco.

2. El salto imposible: 15 kilómetros borrados del mapa

Según la declaración que Orlando Carrizo firmó el 8 de enero de 1979, lo que siguió no fue un tramo de ruta, ni un puente, ni una recta más. Fue un salto.

En el momento en que cruza el auto de frente y él acciona las luces altas, la siguiente imagen que recuerda es el cartel de ingreso a Tránsito. De Arroyito a Tránsito hay unos 15 kilómetros, con referencias clarísimas: el cruce del río Segundo, el frigorífico Rivarola, cambios de relieve, curvas. Nada de eso aparece en la memoria de los tres hombres. noticiero9.com.ar+1

No hablamos de una pequeña confusión horaria, sino de un tramo entero de ruta que para ellos simplemente no existió.

En ufología eso tiene nombre: tiempo perdido o missing time. En los titulares de la época lo llamaron de otra forma, bastante menos elegante. Tres días después, el diario La Prensa publicó la historia con un titular que hoy sonaría a clickbait pero en 1978 salió impreso en papel:

“Teletransportó un OVNI a un grupo de camioneros”.

La formulación será exagerada, pero el núcleo del relato es siempre el mismo:

  • Cambio de luces.

  • Corte.

  • Aparición súbita varios kilómetros más adelante, sin recuerdo del trayecto.

No hay alcohol de por medio, ni fiesta de fin de año, ni sustancias recreativas. Son tres empleados de una empresa pública en servicio, con un vehículo oficial, fichando horas que luego tenían que justificar.

3. La luz en el campo: bruma rojiza, “ventanillas” y un fogonazo

El salto espacial podría haber sido ya suficiente para llenar cualquier crónica paranormal. Pero para los Brunetto y Carrizo la madrugada estaba lejos de terminar.

Después del shock, siguieron viaje. Pasaron Santiago Temple y, unos kilómetros más adelante, antes de llegar a Pedro Vivas, apareció en la escena un nuevo elemento: una luz intensa, difusa, rodeada de una especie de bruma, flotando a cierta altura al costado de la ruta.

Detienen el camión en la banquina. Al bajar, lo ven mejor:

  • Un objeto de forma circular u ovalada.

  • Una serie de “ventanillas” o sectores luminosos que parecían girar, lanzando destellos.

  • Una bruma rojiza que se desprendía de la parte inferior, como si el aire estuviera “encendido” debajo.

  • Y en la parte superior, un haz de luz blanca que barría el cielo, como el movimiento de un reflector. Cadena 3 Argentina+1

El objeto no estaba quieto, pero tampoco avanzaba como un avión o un helicóptero. Se “mecía” en el aire, detalle que se repite en los distintos testimonios y que cuesta encajar con cualquier aeronave convencional.

Ya no estaban solos. Otros camioneros habían frenado también, atraídos por la luminiscencia. Se formó una pequeña fila de camiones en la banquina, todos mirando el mismo punto del campo, donde aquella cosa flotaba sobre la oscuridad.

El objeto comenzó a desplazarse lentamente unos 200 metros hacia la derecha, acercándose al grupo. Los hombres, entre fascinados y asustados, se movían entre los vehículos para verlo mejor.

En un momento, uno de ellos sacó una linterna y apuntó directamente hacia el objeto. La respuesta fue inmediata:
un haz de luz potente descendió desde la nave hacia la zona donde estaban los camiones.

Severino Brunetto, según su declaración, se arrojó al suelo al ver la intensidad de la luz acercándose al camión. Los testigos describen un fogonazo cegador. Durante unos segundos, se quedaron prácticamente a oscuras: no veían nada.

Cuando recuperaron la vista, el campo estaba otra vez oscuro.

El objeto había desaparecido. No recuerdan haberlo visto alejarse, ni perderse en el horizonte. Simplemente, ya no estaba.

4. Del susto íntimo a la tinta oficial

Hasta aquí, podría sonar a típica historia de ruta que crece con el boca a boca: camioneros, noche, luces raras. La diferencia es que este caso dejó papel. Mucho papel.

El episodio saltó rápidamente a los medios. El cable de agencia que recogió la noticia se replicó en la prensa nacional, dando al suceso una visibilidad que los propios protagonistas no habían buscado. Tres trabajadores de EPEC, en pleno servicio, aseguraban haber vivido una teletransportación y un encuentro cercano con un objeto no identificado.

La dirección de la empresa no tuvo demasiado margen. Si tres empleados suyos salían en los diarios hablando de un fenómeno extraño mientras estaban de servicio, EPEC necesitaba saber exactamente qué había pasado.

A través de un memorándum interno, el ingeniero Benito Peludero, jefe de la Delegación Zona D, ordenó a los involucrados que redactaran un informe con todos los detalles. De esa orden surgieron las declaraciones escritas de Orlando Carrizo por un lado, y de Severino y Daniel Brunetto por otro. noticiero9.com.ar+1

En esos documentos —fechados pocos días después del suceso— los tres:

  • Describen el salto entre Arroyito y Tránsito.

  • Detallan los puntos de referencia que no llegaron a ver.

  • Relatan el encuentro con el objeto luminoso cerca de Pedro Vivas.

  • Mencionan la presencia de otros camioneros.

  • Explican la ceguera momentánea causada por el haz de luz.

No hay grandes contradicciones entre un relato y otro. Tampoco épica. El lenguaje es funcional, de gente de taller y oficina: frases secas, precisión justa, algún giro torpe. Y precisamente por eso el expediente resulta incómodo para cualquiera que quiera despacharlo con un “historia de ovnis más”.

No parece una narración adornada: parece un parte de servicio que se fue de las manos.

5. 47 años en un cajón: cómo reaparece el expediente

Durante décadas, el Caso EPEC flotó en la memoria local como “la historia de los tres camioneros teletransportados”. Algunos recordaban aquel titular de La Prensa, otros hablaban de “la noche de la ruta 19”, pero los papeles oficiales no estaban al alcance del público.

El giro llegó casi medio siglo después.

Un ex empleado de EPEC se acercó al Museo del OVNI en Victoria, Entre Ríos, y contactó con Andrea Pérez Simondini, directora de la Comisión de Estudio del Fenómeno OVNI de la República Argentina (CEFORA). Llevaba consigo copias de las declaraciones originales y del memorándum interno. Tiempo después, antes de morir, le envió toda la documentación. Su nombre se mantiene en reserva por pedido de la familia. Villa María VIVO+1

Con ese material en la mano, CEFORA impulsó la desclasificación del caso. En marzo de 2025, medios de todo el país —Infobae, Cadena 3, A24, El Cronista, radios y diarios regionales— publicaron notas detalladas sobre el expediente, reproduciendo fragmentos de los testimonios y reconstruyendo minuto a minuto el recorrido de los trabajadores aquella madrugada de 1978. infobae+2A24+2

Lo que durante años había sido una anécdota se transformó en caso OVNI desclasificado, con:

  • Tres testimonios coherentes.

  • Distancias y puntos de referencia muy claros.

  • Repercusión mediática documentada desde 1978.

  • Y, sobre todo, documentos internos que prueban que el episodio fue tomado en serio por la propia empresa y por las autoridades que recibieron el material.

6. Argentina en los 70: una fiebre de luces en el cielo

El caso de la Ruta 19 no aparece en el vacío. Argentina vivía desde los años 60 y 70 una verdadera “oleada OVNI”, con episodios que iban desde testimonios de pilotos comerciales hasta observaciones múltiples en zonas rurales.

Décadas después, el Ministerio de Defensa desclasificaría, por ejemplo, los documentos del conocido “caso Bariloche” (1995), donde un avión de Aerolíneas Argentinas se vio obligado a realizar una maniobra de escape ante la presencia de un objeto no identificado. La liberación de esos archivos marcó un antes y un después en la política oficial sobre este tipo de fenómenos. Página|12+2infobae+2

En paralelo, la Fuerza Aérea estructuró organismos específicos para tratar estas denuncias, como la Comisión de Estudio de Fenómenos Aeroespaciales (CEFAe), hoy reconvertida en el Centro de Identificación Aeroespacial (CIAE), con un enfoque más técnico y escéptico, basado en investigación de casos y clasificación de causas convencionales cuando es posible. New Space Economy

En ese contexto, el Caso EPEC / Ruta 19 se suma a una casuística amplia pero destaca por algo poco habitual: la existencia de documentación administrativa interna, previa a cualquier tratamiento en prensa especializada o grupos ufológicos.

No es un “me contó el primo de un amigo”: es un paquete de papeles con sello, firma y número de expediente.

7. Tiempo perdido y cuerpo presente: el ángulo físico del fenómeno

Para Andrea Pérez Simondini y otros investigadores, lo que vuelve especialmente interesante al Caso EPEC no es solo la espectacularidad de la escena —un salto de kilómetros y un objeto flotando a baja altura—, sino su combinación de “tiempo perdido” y posibles efectos físicos en los testigos. Villa María VIVO+1

En distintos casos de encuentros cercanos, muchos testigos reportan después síntomas como:

  • Desorientación.

  • Náuseas.

  • Vértigos.

  • Problemas auditivos o de equilibrio.

En la propia familia Simondini, tanto Andrea como su madre, la también reconocida investigadora Silvia Simondini, han relatado haber desarrollado con el tiempo un síndrome de Ménière, una enfermedad del oído interno que provoca vértigos y alteraciones en la percepción espacial, y que ellas mismas relacionan —hipótesis, no prueba— con exposiciones previas a fenómenos anómalos. infobae+1

Algunos investigadores han trazado paralelismos entre este tipo de síntomas y el llamado “Síndrome de La Habana”, un conjunto de manifestaciones (dolores de cabeza, vértigo, déficits cognitivos) que habrían sufrido diplomáticos y personal de inteligencia en distintos países, y que ciertas teorías vinculan con exposición a microondas o energía dirigida. Nada demostrado, muchas especulaciones, pero suficientes similitudes como para que el tema esté sobre la mesa.

En el caso concreto de los tres trabajadores de EPEC, los documentos conocidos se centran sobre todo en los hechos, no en la clínica: no hay —al menos por ahora— informes médicos desclasificados sobre análisis de sangre, estudios neurológicos o diagnósticos posteriores. Lo que sí existe es la sensación subjetiva: la certeza de haber perdido un tramo de tiempo en blanco y la impresión de haber estado demasiado cerca de “algo” que no encaja con la experiencia cotidiana.

Para cualquiera que haya conducido de noche por una ruta desierta, eso ya es suficientemente perturbador sin necesidad de platillos ni humanoides.

8. ¿Qué fue lo que pasó? Las hipótesis en disputa

Como en casi todos los grandes casos ufológicos, el expediente de la Ruta 19 abre dos grandes líneas de lectura: la escéptica y la que asume un fenómeno inteligente no identificado.

8.1. La lectura escéptica

Entre las explicaciones de corte más convencional suelen aparecer:

  • Error de percepción y fatiga: madrugada, cansancio, monotonía de la ruta. Se plantea que los camioneros pudieron sobreestimar la distancia recorrida antes de Arroyito o subestimar la velocidad posterior, creando la sensación de “salto”.

  • Confusión con fenómenos astronómicos o aeronaves: la luz observada podría ser un avión, un helicóptero, incluso un planeta brillante distorsionado por bruma o capas de nubes bajas. La bruma rojiza, un efecto de refracción y polvo en suspensión.

  • Efecto “historia compartida”: una vez que el episodio tiene eco mediático, los testigos tienden, sin mala fe, a alinear sus recuerdos con la versión dominante, homogeneizando detalles y reforzando elementos llamativos como el “haz de luz” o la “ceguera momentánea”.

El problema para esta línea de explicación es doble:

  1. Las distancias y puntos de referencia entre Arroyito y Tránsito son muy claros y se repiten en los informes internos, no solo en notas de prensa.

  2. La reacción de EPEC y la existencia de un expediente interno sugieren que, al menos para la empresa, no se trataba de una simple “anécdota de bar”.

¿Es imposible una explicación convencional? No. ¿Es trivial? Tampoco.

8.2. La lectura “alta extrañeza”

Del otro lado, quienes ven en el caso un episodio genuino de alta extrañeza señalan:

  • La combinación de tiempo perdido y teleportación aparente como elementos recurrentes en ciertos encuentros cercanos reportados en todo el mundo.

  • El comportamiento “inteligente” del objeto: responde a los estímulos luminosos (cambios de luces, linterna), se acerca y lanza un haz dirigido hacia el grupo de camiones.

  • La presencia de múltiples testigos independientes, algunos de ellos solo implicados en la “segunda escena” (el objeto sobre el campo), lo que complica la hipótesis de alucinación compartida.

Para este sector, el caso aporta un dato incómodo: si aceptamos que los testigos dicen lo que realmente experimentaron, el fenómeno no solo sería capaz de interactuar con los observadores… sino —en teoría— de alterar su relación con el espacio y el tiempo.

Demasiado para algunos, demasiado poco para otros: no hay humanoides, no hay contacto directo, no hay mensaje cósmico. Solo un salto de kilómetros y una luz que se acerca demasiado.

9. Ruta 19: corredor estratégico y escenario de rarezas

La Ruta Nacional 19 es un eje clave que une Córdoba con Santa Fe y soporta un tráfico intenso de transporte pesado, producción agrícola e industria. No es una carretera rural perdida: es una arteria importante dentro de la red vial argentina.

Para los ufólogos, que el caso ocurra ahí, con camiones de una empresa de energía trasladando un vehículo de servicio, no es un detalle menor. Encaja con un patrón que se repite en numerosos incidentes: la aparente preferencia del fenómeno por zonas asociadas a infraestructura crítica (líneas de alta tensión, represas, rutas estratégicas, instalaciones energéticas). Cadena 3 Argentina+1

¿Casualidad estadística? ¿Sesgo de reporte (hay más gente, luego más observaciones)? ¿O existe realmente un interés del fenómeno —sea lo que sea— por estas “líneas calientes” de actividad humana?

La respuesta honesta es la de siempre: no lo sabemos. Lo que sí existe es un mapa que, con cada caso bien documentado, se va llenando de chinchetas en lugares que rara vez son aleatorios.

10. Un caso incómodo para todos

Casi cincuenta años después, el Caso EPEC / Ruta 19 sigue siendo incómodo para todos los bandos:

  • Para los escépticos duros, porque no se desarma con un “era Venus” ni con un “se confundieron de salida”. Hay documentos, hay distancias, hay un salto temporal que persiste en los testimonios, hay otros camioneros que frenaron aquella noche y hay recortes de prensa de 1978 que nadie pensó que seguiríamos citando en 2026. Crónica+1

  • Para los creyentes entusiastas, porque tampoco les regala lo que esperan: no hay seres bajando de la nave, ni mensajes espirituales, ni revelaciones apocalípticas. Hay una luz “inteligente”, un objeto que responde y un silencio administrativo que se prolonga durante décadas.

  • Para el Estado y las instituciones, porque la desclasificación de este tipo de expedientes abre una pregunta incómoda:

    ¿Cuántos episodios similares quedaron archivados en carpetas de empresas públicas, fuerzas de seguridad o dependencias militares sin salir nunca a la superficie?

Más allá de la interpretación, hay un hecho básico que sí está documentado:

La madrugada del 27 de diciembre de 1978, tres trabajadores de EPEC salieron de San Francisco; al cruzar un auto con las luces altas a la salida de Arroyito, aparecieron, sin transición consciente, frente al cartel de Tránsito. Más tarde, vieron un objeto luminoso con bruma roja y “ventanillas” sobre un campo, junto a otros camioneros, y fueron cegados brevemente por un haz de luz descendente.

Todo eso está por escrito, firmado y, desde 2025, desclasificado.

Lo demás —si fue tecnología desconocida, un fenómeno atmosférico extremo o algo para lo que todavía no tenemos vocabulario— sigue en disputa.

11. Preguntas abiertas para quien se anima a mirar al cielo… y al archivo

El Caso Ruta 19 / EPEC es de esos episodios que no cierran con una frase final tranquilizadora. Deja preguntas incómodas flotando en la banquina:

  • Si aceptamos que los tres trabajadores relataron lo que vivieron, ¿qué hacemos con esos 15 kilómetros en blanco?

  • ¿Hasta qué punto podemos confiar en nuestra percepción del tiempo y del espacio cuando algo “se cuela” en la experiencia?

  • ¿Cuántos casos similares quedaron atrapados en memorándums internos, partes de servicio y archivos empresariales?

  • Y la más simple, pero la más difícil: ¿qué vieron realmente aquella madrugada de 1978 en la Ruta 19?

La respuesta, por ahora, no la tiene nadie. Ni la ciencia, ni los ufólogos, ni los propios protagonistas, que cargaron con esa historia durante décadas antes de que saliera a la luz.

Tú, que estás leyendo esto en una pantalla, con la comodidad de los años de distancia, puedes permitirte el lujo de elegir bando:
pensar que fue un error de percepción de tres tipos cansados o considerar que aquella noche, en un tramo oscuro de la 19, algo jugó con el espacio y el tiempo delante de varios camiones.

En Mi Biblioteca del Crimen – Sección Ufología, la idea no es convertirte, sino ponerte el expediente delante.

Y ahora te toca a ti:

¿Qué piensas de lo que pasó esa madrugada en la Ruta 19?
Te leo en comentarios.